Cerditos de jengibre

Es esa época del año otra vez y empiezo a extrañar la Navidad y sus pequeñas alegrías comestibles. ¿Qué es lo primero que se me viene a la mente? ¡Galletas!

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Ya estamos a mitad de junio y a medida que se acercaba el cumpleaños de Ryder empecé a preguntarme qué podía regalarle. Unas de las mejores soluciones ante semejante problema no llegó después de noches y noches de no poder dormir… Si uno sabe cocinar, el problema está resuelto.

Entonces, para endulzar un poco su día —y para sacarme las ganas de algo navideño— decidí hacerle unas clásicas galletas de jengibre. Vale aclarar que, además, en el día de su cumpleaños tenía que rendir un parcial de esos que no deberían arruinarte la celebración.

Mi colección de cortantes no es tan extensa como me gustaría, y mientras buscaba alguno lindo para hacer las galletas me di cuenta de que todos eran extremadamente navideños. Excepto uno…

Por fin ser compradora compulsiva sirvió para algo. Como fans de Pink Floyd, sabemos que el simbolismo es la esencia de todo. Entonces, ¿hay algo mejor que unos pequeños cerditos rosas antes de rendir un examen? No. Teacher leave my cookies alone!

Esta receta es para aproximadamente 20 galletas (igual depende del tamaño del cortante) y van a necesitar:

  • 450 g de harina
  • 2 cdtas. de bicarbonato de sodio (si prefieren, pueden cambiar la harina común por leudante y olvidarse del bicarbonato)
  • 2 cdtas. de jengibre rallado
  • 1 cdta. de pimienta negra
  • 115 g de manteca
  • 100 g de miel líquida
  • 115 g de azúcar negra
  • 1 huevo

Para el glacé:

  • Azúcar impalpable
  • Jugo de limón/naranja

¿Listos? ¡Empecemos!

Primero, y muy importante, precalienten el horno a 160°C. Ahora, mezclen la harina, el jengibre, la pimienta (y, si lo usan, el bicarbonato) en un bowl. Dejen la mezcla a un lado y prepárense para la parte divertida:

Ahora hay que derretir la manteca, la miel y el azúcar moreno en la hornalla. ¿Asegúrense de tener el fuego bajo! Calienten los ingredientes hasta obtener una mezcla uniforme. Una vez que la tengan, viértanla sobre la mezcla «seca» que habíamos dejado de lado y agreguen el huevo batido. Trabajen la masa hasta obtener esta textura:

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#ConsejoJedi: después de cortar la masa, no trabajen los restos de inmediato. Júntenlos en una bola y cúbranla con papel film. Pónganla a enfriar en la heladera durante unos minutos para que no se rompa cuando la trabajen.


 

Una vez que tengan la cantidad de cerditos que quieran, cubran una fuente con aceite vegetal y  acomoden los cerditos. ¡Ya falta menos!

Pónganlos en el horno durante 15-20 minutos. Revísenlos cada tanto para que no se quemen (no hay nada peor que comer una galleta quemada…). Pueden darlos vuelta para que se doren de ambos lados.

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Cuando estos pequeños cerditos estén listos, pueden empezara trabajar en el glacé (¡al fin, la mejor parte!). Puede usar tanto jugo de limón como de naranja; el resultado va a ser el mismo, solo va a cambiar un poco el sabor. En este caso, yo usé limón.

Coloquen un poco de azúcar impalpable en un bowl y agreguen, de a poco y con cuidado, gotas de jugo. Mezclen bastante. No hay que agregar demasiado jugo porque el glacé no va a quedar tan firme como lo necesitamos. Dejen de agregar jugo una vez que obtengan una textura densa, como un gel. Para estas galletas, usé un colorante comestible colorado, solamente un poco, para conseguir un tono rosa fuerte.

Si no tienen una manga de pastelería, no entren en pánico. La solución fácil y rápida es cortar un agujerito en uno de los extremos de cualquier bolsa de plástico duro y abrirla del todo en el otro extremo para rellenarla con glacé.

Ya están listos para decorar. Una vez que hayan terminado, dejen las galletas para que se enfríen y se endurezca la cobertura. En aproximadamente 15 minutos van a estar listas (el tiempo que les llevó a Ryder y a su familia terminárselas fue mucho menos).

Y eso es todo. Unas buenas galletas navideñas a mediados de junio… porque podemos. Gracias por leer, ¡y que la fuerza los acompañe!

 


 

ENGLISH VERSION:

Ginger Pigs

It’s that time of the year again when I get Christmas-sick and I crave for some jolly treats. And what is the first thing that comes to my mind? Cookies!

We are already halfway June and as Ryder’s birthday approached I started to wonder what could I possibly get him. One of the best ways to get a great present for him does not depend on long nights of heavy thinking… If you can cook, you are almost done.

As terrible as it sounds, Ryder had to sit one of those terrible midterm exams on his birthday. The kind we are all familiar with. So, to turn his day a bit sweeter —and to satisfy my Christmas craving— I settled for some good old-fashioned gingerbread cookies.

My collection of dough cutters is not as extensive as I’d like, so when I started looking for a cute one to shape my cookies with, I realised that they were all super Christmassy. Except for one…

As Pink Floyd fans, we know that it’s all about symbolism. So, what’s better than having some nice little pink ginger piggies before an exam? Finally, being an impulsive buyer paid off.

This recipe serves around 20 cookies (depending on your cutters) and you will need:

  • 450g of flour
  • 2 teaspoons of sodium bicarbonate
  • 2 teaspoons of ground ginger
  • 1 teaspoon of black pepper
  • 115g of butter
  • 100g of honey
  • 115g of brown sugar
  • 1 egg

For the topping you will need:

  • Powdered sugar
  • Some drops of lemon or orange juice

And off we go!

First, you will have to preheat the oven at 160°C. Now, mix the flour, ginger, pepper and sodium bicarbonate in a bowl. Leave them aside for a bit, the fun part is about to start:

You will have to melt together the butter, the honey and the brown sugar on the stove, but keep it low! Heat until you get a uniform mixture. Once you have it, pour it on our dry mix and add the whisked egg. Work the dough.

#JediTip: after cutting, don’t work the remaining dough immediately. Make a ball and cover it with plastic film. Chill it in the fridge for some minutes so it won’t crack.

Once you have all the pigs you want, grab a baking plate and slightly cover it with cooking spray. Now your cookies will be ready to go!

Put them in the oven for 15-20 minutes. Check them every now and then so they don’t burn (there is nothing worse than eating burnt cookies).

Once these little pigs are ready, you can start working on the glaze (yay, the best part!). You can use either lemon or orange; the result won’t change, just the taste! In this case, I used lemon.

Pour the powdered sugar in a bowl and carefully start adding juice drops. Mix thoroughly. You don’t have to add too much juice or the glaze won’t be as firm as we want it. Stop pouring liquid once you get a dense, gel-like substance. For these cookies I used a red food dye —just a tiny bit, so as to get a strong pink colour.

If you don’t own a pastry bag to apply the glaze, don’t panic. You can cut a tiny hole in one of the corners of any strong plastic bag and fill it with the glaze on the other end. Just be careful with the size! You wouldn’t like to waste so much glaze.

Now you are ready to decorate. Once you have finished, leave the cookies to chill and dry. Give them approximately 15 minutes. (The time it took Ryder and his family to finish them off was far less than that).

And that’s it, as simple as it gets! Delicious Christmas treats in mid June… because we can. Thank you for reading, and may the force be with you!

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One Comment Add yours

  1. Matimojito says:

    Muy buenos, recomendados 👍

    Like

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